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Como bien es conocido por todos, la Inteligencia Cognitiva está constituida por diversas capacidades del ser humano como son la memoria, la atención, el lenguaje, etc. Mientras que la Inteligencia Emocional incluye elementos tanto sociales como emocionales, ésta es entendida como el conjunto de capacidades que nos permite comprender, regular, manejar, valorar las propias emociones y percibir y reconocer las emociones de los otros, además, contribuye a fomentar un crecimiento emocional e intelectual.

De esta manera podemos ver que  la inteligencia es un concepto muy amplio que implica a la inteligencia cognitiva y a la inteligencia emocional para el desarrollo exitoso de nuestro comportamiento.

La necesidad de contar con ambos tipos es debido a que, como destaca Daniel Goleman, la inteligencia cognitiva contribuye hasta un 20% de los factores que determinan este éxito, lo que deja el restante 80% en función de otros aspectos como es la inteligencia emocional que nos permite utilizar los sentimeitnos, emociones e impulsos de manera inteligente, así como desarrollar nuestras habilidades sociales para persuadir a las personas o guiar a otros, llevándonos a tomar las decisiones adecuadas en nuestra vida.

Por lo tanto, para el desarrollo de nuestra capacidad intelecual es importante trabajar nuestras habilidades cognitivas, estar motivado, ser positivo y tener esperanza. Todo ello nos proporciona un entrenamiento que nos ayuda a potenciar nuestro desempeño en la vida.

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